Escasos días después de la inauguración de la colosal T-1 de Barcelona, el ministro de Fomento se traslada al otro extremo de la península para poner la primera piedra de otro aeropuerto, el de Santiago de Compostela, que lleva año y medio esperando a la piqueta. José Blanco desembarcará hoy (10.30 horas) en Lavacolla para dar el pistoletazo de salida a las obras de la nueva terminal. Con capacidad para cuatro millones de pasajeros anuales, las instalaciones alcanzarán los 74.230 m2 (siete campos de fútbol) y duplicarán la superficie actual. Según el diseño de Alberto Noguerol y Pilar Díez, el edificio se divide en dos cuerpos. El primero -de forma rectangular- se destinará al tráfico de viajeros, compañías, operaciones y demás servicios aeroportuarios. Concebido como una ‘Y’, el segundo bloque estará reservado para el control de seguridad, zonas comerciales, embarque y servicios handling.
La terminal se completa con un edificio de aparcamiento de cinco plantas (150.400 m2) y 3.665 plazas a repartir entre vehículos privados y de alquiler, empleados, taxis y autobuses. El parquin estará comunicado con el resto de las instalaciones mediante cuatro amplios ascensores, de modo que no será necesario salir al exterior.
El nuevo aeropuerto, con un plazo de ejecución de 26 meses, tendrá capacidad para 3.200 pasajeros en hora punta y 27 operaciones cada 60 minutos. De hecho, se prevé construir una nueva pista de rodadura que permita a los aviones despegar más rápido. Tendrá forma de ‘V’ para evitar que las aeronaves sobrevuelen la praza do Obradoiro cuando se acerquen a la ciudad para tomar tierra.
Mallorca como destino turístico sostenible y respetuoso con el entorno: así será la nueva imagen que promocionarán la Conselleria de Medi Ambient y Fomento del Turismo de Mallorca tras un acuerdo firmado ayer.
Fomento se compromete, tanto a nivel estatal como internacional, a impulsarla imagen de Mallorca como destino turístico sostenible y respetuoso con el medio ambiente mediante actuaciones de promoción, además de divulgar entre el sector turístico de la Isla la implantación de sistemas de gestión ambiental y otras recomendaciones de sostenibilidad que impulsan el medio ambiente.
El conseller de Medi Ambient, Miquel Àngel Grimalt, se comprometió a aportar a Fomento del Turismo toda la información y los medios necesarios para cumplir los objetivos de promoción verde de Mallorca.
El presidente del Fomento del Turismo, Álvaro Middelman, expresó su apoyo a la tramitación de la Reserva de la Biosfera para la Serra de Tramuntana.
La Comunitat Valenciana ha conseguido 33 banderas “Q”, galardones que otorga el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) en reconocimiento a la prestación de servicios, la segunda autonomía en España en número de estos certificados, por detrás de Andalucía.
Así lo han confirmado fuentes de la Generalitat, que han añadido que la Comunitat lidera las playas con este reconocimiento que están en municipios y que representan un 40 por ciento de las localidades costeras.
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha hecho entrega hoy a las distintas comunidades autónomas españolas de estos premios, que se otorgan en su segundo acto de entrega.
Por parte del Consell de la Comunitat Valenciana, ha participado en este acto el director general de Turisme, Agustín Grau, quien ha acompañado a altos cargos, técnicos de calidad, concejales y representantes de cada uno de los municipios de la Comunitat galardonados con este distintivo.
Esta marca es signo evidentemente, de la gestión de calidad por parte de los municipios costeros de la Comunitat de cada una de sus playas, así como de los equipamientos de ocio, higiénicos, de seguridad, accesibilidad y calidad del agua que las caracterizan, entre otros.
El ICTE dispone desde 2004 de una norma privada para certificar la calidad de los servicios que se prestan en las playas españolas. En diciembre de 2008 la Norma ha pasado a ser norma pública con el código UNE 187001 (norma de AENOR).
Por otra parte, la Conselleria de Turismo ha hecho entrega de la Bandera QUALITUR, como distintivo a todos los municipios costeros de la Comunitat Valenciana que disponen de algún certificado de gestión de la calidad o medio ambiente.
Estos distintivos son la ISO 9001 para calidad, la ISO 14001 para gestión ambiental, la validación ambiental europea conforme al reglamente EMAS o el certificado “Q” de calidad del ICTE.
Actualmente, están en tramitación diecinueve solicitudes de playas de la Comunitat, para obtener o renovar la marca “Q” con ayudas que pueden llegar hasta el 50 por ciento del coste de auditoría externa, según las mismas fuentes.
Los tres pasajeros sordos a los que Air Nostrum, filial regional de Iberia, impidió embarcar al no ir tutelados por una persona oyente, han visto reconocido su derecho a un trato igualitario y no discriminatorio. En una sentencia pionera, la Audiencia Provincial de Madrid condena a la aerolínea a poner «los medios necesarios y precisos para que cese en la vulneración de derechos de las personas con discapacidad». Deberá pagar además un euro como indemnización simbólica a cada uno de los tres viajeros agraviados.
El valor irrisorio de la multa es lo de menos para los demandantes, representados por la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI). Lo de más es -dijeron este lunes- la restitución moral del derecho a un trato igualitario y no discriminatorio. La sentencia es la primera en materia de discriminación por discapacidad en aplicación de la Ley de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal, de 2003. «Es un hito», dijo José Luis Gallo, del CERMI, un punto de inflexión en una lucha larga y trabajosa, porque «los hechos de trato desigual a personas con discapacidad siguen produciéndose», agregó. Iberia recurrirá el fallo.
Los hechos se remontan a febrero de 2004. Tres jóvenes sordos, Manuel Mateo Bellido, Samir Mohamed Fad-Dal, y Francisco Javier Pérez Guzmán, se aprestaban a embarcar en el aeropuerto de Melilla en un vuelo de Air Nostrum entre la ciudad norteafricana y Madrid. Iban provistos de su correspondiente billete y las respectivas tarjetas de embarque, pero el comandante de la aeronave les denegó el acceso al no ir acompañados de una persona oyente que garantizase su seguridad y pudiese asistirles ante una posible situación de emergencia en vuelo. Una primera sentencia de un juzgado civil de Madrid desestimó la demanda de los jóvenes, pero ahora, tras estudiar el recurso, la Audiencia Provincial entiende que sí hubo discriminación y trato desigual a los tres pasajeros.
Sin limitaciones.
En su sentencia, los magistrados entienden que el tutelaje de una persona con audición normal sobre los viajeros sordos «en nada mejora la seguridad en caso de emergencia». Los sordos no oyen pero no tienen «ninguna otra limitación, ni física ni intelectiva» que les impida entender enseguida las situaciones de peligro y adoptar las eventuales medidas de evacuación. Más aún, los tres jóvenes vetados están capacitados para leer los labios y podían comprender «perfectamente las instrucciones de seguridad y evacuación en caso de emergencia», argumenta el fallo.
El tribunal subraya además que las personas sordas no tendrían ni más ni menos dificultades de comprensión en una situación de emergencia que aquellos otros pasajeros con audición normal que no sepan inglés ni español, los idiomas en los que dan las instrucciones de seguridad y evacuación las aerolíneas españolas. Por todo ello, la Audiencia Provincial de Madrid condena a Iberia y Air Nostrum a poner «los medios necesarios y precisos para que cese en la vulneración de derechos de las personas con discapacidad y no discriminen al colectivo de personas sordas». En España hay un millón de personas con audición reducida o nula, de los casi cuatro millones de discapacitados en total.
Cuando falta un mes para la inauguración de la nueva T-1, siguen las pruebas para ponerlo todo a punto. Ayer fue el turno de los taxis. Unos 200 vehículos y 230 figurantes que simularon ser pasajeros llenaron la nueva terminal del aeropuerto de El Prat para comprobar cómo funcionaría el servicio de taxis en un momento de máxima afluencia.
El aeropuerto realizó ayer una sesión de pruebas con el objetivo de comprobar el correcto funcionamiento del proceso diseñado para la carga de usuarios y asegurar que exista una capacidad suficiente para atender la demanda. La prueba comenzó a primera hora de la mañana cuando los taxis convocados se desplazaron a la parrilla de la T-1, desde donde salieron hacia el nivel inferior de la terminal para cargar a los figurantes que esperaban debidamente equipados con sus maletas. Una vez cargados, los vehículos realizaron un recorrido que terminaba en la planta superior, la zona prevista para los viajeros que han de coger un avión. Allí accedieron al vestíbulo de facturación para descender de nuevo y repetir el proceso.
Los taxis efectuaron el mismo trayecto varias veces. La prueba se realizó en la parada principal de taxis de la T-1, con una zona de carga con capacidad para encochar en 24 taxis de manera simultánea y con área de espera para 150 vehículos más.