Ojito a dónde se viaja y, sobre todo, en qué condiciones. En los últimos cinco años, y entre los pacientes que acudían a consulta por encontrarse con un cuadro febril, el Hospital Carlos III ha detectado 198 casos de malaria o paludismo, una enfermedad que puede llegar a ser mortal sino se trata a tiempo.
En el mismo periodo y en el mismo centro también se han visto y tratado 75 casos de dengue, 62 de «Rickettsiosis» o los 11 casos del virus «Chikungunya». Todas estas enfermedades se transmiten por las picaduras de insectos, se manifiestan con fiebre y otros síntomas como dolores articulares o delirio, dependiendo de la patología y el grado de afección.
Dolencias y destinos.
He aquí alguno datos del balance de la Sección de Medicina Tropical y del Viajero del Hospital Carlos III, presentados ayer por la viceconsejera de Sanidad, Ana Sánchez. Dicha sección del hospital —perteneciente a la red pública de la Comunidad de Madrid—, ha registrado en los últimos cinco años un aumento del 104 por ciento de pacientes con enfermedades tropicales. Este incremento se debe, fundamentalmente, al aumento de viajes al extranjero para hacer turismo exótico.
En el Carlos III han estudiado 4.278 casos de pacientes en el último lustro. Entre las patologías más habituales se encuentran las relacionadas con el aparato digestivo (24 por ciento de los casos), seguido de los procesos febriles, con un 21, y de las enfermedades relacionadas con la piel, un 19 por ciento.
Dentro de los casos estudiados se ha comprobado que la principal motivación del viaje suele ser el turismo, con un 39,6 por ciento. En segundo lugar, los pacientes de las consultas de Enfermedades Tropicales suelen realizar viajes humanitarios (33,6 por ciento); en tercer lugar, los desplazamientos por motivos de trabajo, que suponen un 17,1 por ciento.
En cuanto a los destinos, el estudio, por encima de los demás, todos los países de África, continente que visitan el 50 por ciento de los pacientes atendidos en este hospital madrileño. Después, se acude al continente americano —especialmente Suramérica—, con un 29,8 por ciento. El tercer destino es Asia —mayoritariamente al sureste asiático—, donde van el 16,4 por ciento de los pacientes que acuden a la consulta de Medicina Tropical.
El perfil de los viajeros que visitan una zona tropical y que luego han tenido que acudir a las consultas del Hospital Carlos III responde a personas de unos 36 años de media y, en su mayoría, mujeres (54,3 por ciento). Muchos acuden a hacerse una revisión porque se encuentran indispuestos o con alguna molestia al regreso del viaje.
Los viajeros con algún tipo de patología digestiva suelen presentar parásitos adquiridos al ingerir algún tipo de alimento crudo o mal cocinado, o bebidas sin embotellar. Estos parásitos suelen causar diarrea, náuseas y espasmos abdominales. Los procesos dermatológicos suelen estar relacionados con las reacciones a picaduras de insectos, infecciones por bacterias y por hongos, o patologías causadas por parásitos como los 105 pacientes con «larva migrans cutánea», que es una erupción dérmica de carácter lineal y serpiginoso, producida por larvas de parásitos que se introducen bajo la piel.
Un mínimo asesoramiento.
La Unidad del Viajero ofrece indicaciones a los viajeros de riesgo: niños, embarazadas y personas con alguna inmunodeficiencia. Todos ellos deberán ser asesorados por especialistas en medicina tropical antes de emprender sus vacaciones a destinos exóticos.
Además, el citado centro hospitalario dispone de la única unidad del «Niño Viajero» de la región, con pediatras especializados en la materia que pautan las vacunas precisas en función de la edad, peso e historia clínica del menor. Este servicio es muy apreciado por las familias que tienen que salir a zonas de riesgo con sus hijos.