Después de dos años de tregua, un denso banco de niebla volvió ayer a complicar las operaciones en el aeropuerto de El Prat. La baja visibilidad, que afectó a las instalaciones aéreas por segundo día consecutivo, provocó retrasos generalizados en todos los vuelos, que fueron mayores en las rutas procedentes del centro de Europa, la Comunidad Valenciana y las islas Baleares. La bruma también dificultó los desplazamientos por carretera en toda el área metropolitana de Barcelona.
Entre las 6.00 y las 8.00 horas de ayer, una tupida nube baja impedía ver a más de 300 metros a pie de las pistas del aeropuerto barcelonés. Así, y por motivos de seguridad, AENA activó los procedimientos de baja visibilidad que obligan a incrementar al doble la distancia entre los aviones tanto en las maniobras de aproximación y aterrizaje como en los recorridos por las rampas y los despegues. Las restricciones también afectaron a los vehículos terrestres –autobuses jardinera, camiones de combustible y transportes de maletas– que se vieron obligados a circular por los caminos marcados.
SIN CANCELACIONES Las restricciones provocaron retrasos medios de entre 20 y 25 minutos durante todo el día, que llegaron a la hora y media en los momentos de menor visibilidad. Hubo vuelos de llegada que acumularon demoras mucho mayores debido a los problemas de visibilidad de sus aeropuertos de origen, en especial los de Alicante, Palma de Mallorca y Europa central. No obstante, no tuvo que suspenderse ni desviarse ningún vuelo, mientras que el miércoles se contabilizaron cuatro cancelaciones y tres desvíos.
Uno de los afectados por la niebla fue la plantilla del Valencia CF, que después de jugar el partido de ida de la Copa del Rey contra el Barça en el Camp Nou no voló al aeropuerto valenciano de Manises tal y como tenía programado. Los jugadores valencianistas llegaron a embarcar en el avión pero entre los responsables del club y los capitanes decidieron bajarse y pasar la noche en un hotel después de que les advirtieran de que los problemas de visibilidad en el aeropuerto de Valencia provocarían un fuerte –e impredecible en ese momento– retraso en la llegada.
El hecho de que el Valencia juegue mañana contra el Espanyol avaló la opción de quedarse en Barcelona hasta después del choque en el estadio de Montjuïc. Tras una larga espera, la plantilla de dirige Koeman llegó a las cinco de la mañana a un hotel diferente del que había utilizado la noche antes del partido del Camp Nou.
A 75 METROS La niebla también castigó a los conductores metropolitanos pero no se tradujo en aparatosos accidentes como en otras ocasiones, ni se registraron más retenciones de las habituales en un día laborable. En la Ronda Litoral (B-10), en el nudo de la Trinitat y en L’Hospitalet, la bruma no permitió ver a más de 75 metros en los momentos más críticos y se acumularon cuatro kilómetros de retenciones.
Igualmente, se concentraron bancos de la misma magnitud en Montgat, en la pata norte de la Ronda de Dalt (B-20), en la autovía de Castelldefels (C-31), en El Prat –con nueve kilómetros con niebla–, en la autopista AP-7 (B-30), desde El Papiol a Sant Cugat y entre Montornès y Sant Celoni, en la autopista C-32, en Mataró, y en la C-33, en La Llagosta.