El turismo tampoco se escapa de la crisis, que ya azota de lleno a las agencias de viajes. El frenazo en el consumo de las familias ha reducido en un 11% sus ingresos en el primer semestre, en el que cerraron en España 980 oficinas, lo que equivale al 10,7% del total. El sector afronta un proceso de drástica reconversión que se mantendrá en los próximos años, mientras dispara sus ofertas de última hora en un intento desesperado por buscar clientes para salvar la campaña de verano, clave para la prosperidad del negocio.
«La situación económica ha acelerado de forma brusca el ajuste que había iniciado el mercado», que ha reducido su dimensión hasta un nivel que «no estaba previsto hasta 2011», explica Rafael Gallego, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes (FEAAV). Los 8.174 establecimientos de atención directa al público existentes en el país, según un barómetro del proveedor de tecnologías turísticas Amadeus, es el más bajo en cinco ejercicios. El descenso en Euskadi ha sido más moderado que la media nacional: un 4,5%, lo que supone que 25 sucursales -18 en Vizcaya, 5 en Álava y 2 en Guipúzcoa- han bajado la persiana entre enero y junio. Actualmente cuenta con 536. La caída más espectacular corresponde a Andalucía, con un 17%, frente al 2% de Cantabria y el 3% de La Rioja.
Esta actividad se enfrenta a una coyuntura marcada por la reducción de la demanda -fruto del impacto de la recesión en el consumo de las familias- y también a los efectos de un sobredimensionamiento del número de oficinas, que desde 2003 han crecido a un ritmo anual superior al 6%, lo que ha derivado en un exceso de oferta. Una reconversión, antes o después, era inevitable. La crisis la ha adelantado y agudizado.
«El mayor obstáculo al que se enfrentan las grandes empresas turísticas tradicionales es Internet», apunta Iñigo García Aranda, director de márketing de Amadeus España. Las agencias ‘on line’ han hecho mella en los tradicionales puntos de venta al absorber un 23% de la cliente, que ya contrata en exclusiva sus vacaciones a través de la Red.
Las previsiones no son nada alentadoras. «Los estudios realizados indican que después del verano se acentuará el reajuste y se prolongará la tendencia de los últimos meses con un decrecimiento del sector por encima del 11%», añaden en Amadeus.
La recesión ha dado lugar a un cambio en los hábitos y preferencias de los turistas, que buscan vacaciones alternativas como puede ser el intercambio de viviendas o apartamentos con otras familias. «Las escapadas han pasado de ser de unos diez días a una semana o menos. Y los viajeros de hoy van a la caza de productos que ofrezcan el mayor número de servicios posibles con una amplia gama de actividades al menor precio», añade Rafael Gallego.
El verano, en casa.
Muchos ciudadanos, incluso, han decidido quedarse este verano en casa. Según la Federación de Asociaciones de Agencias de Viajes, «el 26% de los españoles no veraneará este año y se espera que el 33% cambie sus planes y recorte gastos». De este modo, también se está produciendo un descenso de las ventas. «Se viaja menos tiempo, a destinos más cercanos y al menor precio posible», coincide el director de márketing de Amadeus.
Las compañías hoteleras y aéreas se han visto obligadas a congelar las tarifas para mantener sus cifras de ventas. «Hemos tenido que congelar los precios del año pasado para hacer frente a los problemas a los que se enfrenta el sector, lo que ha provocado que la rentabilidad se reduzca notablemente», apunta Gallego. Hoy es posible conseguir una semana de vacaciones en Baleares por 300 euros en pensión completa y por 400 en Canarias; en ambos casos, con los niños gratis.
Los medios de transporte también se resienten con la crisis. El número de pasajeros de los aviones cayó un 9,2% en junio, y un 7,8% el de usuarios del AVE y los trenes de larga distancia, según el Instituto Nacional de Estadística.