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Los pilotos de ambas aerolíneas negocian unir sus fuerzas para participar en las sinergias de la fusión, que calculan en 390 millones anuales, y armonizar sus convenios colectivos.

La fusión entre Iberia y British se enfrenta a numerosos baches en el camino, pero salga adelante o no, la aerolínea española ya es el tercer accionista de la británica, tras Invesco y Standard Life. Iberia ha comprado un 4,3% del capital de British Airways durante las últimas semanas, en una nueva demostración de su interés por estrechar lazos con su aliada británica.

Tras esas operaciones, Iberia posee un 7,3% de British. La empresa española ya tenía un 2,99%, según comunicó cuando ambas aerolíneas entablaron las conversaciones para su integración, en julio. Además de este porcentaje, había suscrito contratos financieros que le ofrecían la cobertura para comprar hasta un 9,99%, parte de los cuales ha ejecutado.

British controla, a su vez, el 13% de la aerolínea española, cuyo primer accionista es Caja Madrid con el 23%. En total, Iberia posee 84,15 millones de acciones de la británica con un valor de mercado de 101 millones de libras (130 millones de euros).

En el último mes, la cotización de British Airways ha caído un 52%, afectada por el incremento de su déficit de pensiones, que asciende a 1.740 millones de libras (2.209 millones de euros), y por el temor a que la crisis económica en el mundo reduzca la ocupación de sus vuelos. El agujero del déficit está permitiendo a los accionistas de Iberia lograr un mejor canje en las negociaciones que mantienen con British. El último esquema que se baraja da a los españoles un 40% de la sociedad que se creará para articular la fusión, frente al 60% de los británicos, como adelantó EXPANSIÓN el pasado 6 de octubre.

Protocolo.

Los pilotos de Iberia y British también se han puesto manos a la obra para fusionarse. El Sepla, por parte española, y el Balpa, por la británica, han sellado un primer protocolo de intenciones, que acabarán de cerrar en enero, para unir fuerzas en el proceso de concentración que tienen en marcha las direcciones de ambas empresas. Ambos colectivos, liderados por Justo Peral, por parte del Sepla-Iberia, y Jim McAuslan, secretario general de Balpa, están asesorados por su propio equipo legal y financiero.

El protocolo gira en torno a tres pilares. En primer lugar, defender la participación de los pilotos en los cuantiosos beneficios que, a su juicio, generará la fusión. Según el cálculo de sus asesores, las sinergias alcanzarán los 300 millones de libras (386 millones de euros) anuales desde el primer año de vida de la nueva sociedad, para elevarse a 650 millones de libras a partir del cuarto. En segundo lugar, tratar de armonizar sus convenios colectivos. El de British es sensiblemente mejor que el de Iberia (ver apoyo). Por último, quieren prepararse ante una futura unión de las operaciones de ambos grupos.

Los sindicatos trataron ayer de que este acuerdo no sea interpretado como una unión de fuerzas en contra de las empresas. “Queremos ayudarles a resolver uno de los problemas de una fusión, la aceptación por parte de los trabajadores y de cómo van a funcionar dentro de la nueva compañía”, señaló Peral. Sin embargo, no aclaró cómo pueden ayudar.

Por otro lado, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) ha decidido excluir de su presupuesto de 2009 la venta de la participación del 5,4% que tiene en Iberia y aplazarla hasta 2010.

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