El Aeropuerto Central de Ciudad Real anunció ayer que ya cuenta con el visto bueno del Ministerio de Fomento para comenzar a operar. El vuelo inaugural tendrá lugar el próximo jueves.
El anuncio llega con dos meses de retraso sobre la fecha prevista. El primer avión debería haber despegado de su única pista el pasado 27 de octubre, tras 10 años de trámites y obras para levantar el primer aeropuerto privado de España. Sin embargo, problemas con la Declaración de Impacto Ambiental vinculada al proyecto han obligado a los promotores y a la administración regional a avanzar en los requisitos medioambientales y posponer la apertura varias semanas.
El cambio de fecha no ha modificado los planes de la compañía promotora, CR Aeropuertos, participada entre otros por Caja Castilla-La Mancha, Isolux Corsán, Iberdrola, Grupo Dalco y varios empresarios de la provincia. Los días de desfase se han utilizado para realizar simulacros y concluir obras auxiliares.
La infraestructura no abre en el mejor contexto económico, pero sus impulsores están comprometidos con una idea que supera la concepción clásica del aeropuerto mononegocio, dedicado en exclusiva al movimiento de viajeros. La instalación, que ha supuesto un desembolso de 400 millones de euros, deberá encontrar la rentabilidad en la combinación de sus diferentes áreas de negocio.
En el transporte de pasajeros, el Aeropuerto de Ciudad Real renuncia de antemano a competir con Madrid-Barajas. Su aspiración es convertirse en una instalación complementaria, especializada en el mercado de los touroperadores y las aerolíneas low-cost.
Pero el Aeropuerto de Ciudad Real sí dará la batalla en el transporte de mercancías, donde su buena situación (centro de la Península, a 200 kilómetros de Madrid), las excelentes comunicaciones (autovía A-41 y AVE) y la disponibilidad de suelo (abarca 1.234 hectáreas) pueden convertirlo en líder del segmento en España. Un puerto seco y una zona logística de 750 hectáreas respaldarán esta línea de negocio. Los promotores han firmado un acuerdo con ABX Logistics para que gestione la terminal de carga, con un compromiso inicial de 20.000 toneladas anuales.
El proyecto incluye parques empresariales, hoteles, viviendas, un helipuerto, un aparcamiento de larga duración para aeronaves y mantienen conversaciones con Renfe para sellar otro acuerdo histórico que permitirá al aeropuerto construir y gestionar su propia estación del AVE a 200 metros de la terminal de pasajeros. El aeropuerto quedaría a una hora de viaje del centro de Madrid.
Los promotores deberán sortear la crisis con bajos precios y flexibilidad. La licencia le permitirá operar las 24 horas del día y podrá ofrecer a las aerolíneas tasas más económicas que el resto de aeropuertos, encorsetados por los formalismos del sector público. El aeropuerto jugará con sus diferentes líneas de negocio para sellar acuerdos estratégicos.
Los comienzos van a ser modestos. Las únicas dos compañías que estarán presentes desde el comienzo serán Air Nostrum y Air Berlin, con saltos a Barcelona, Gran Canaria y Palma de Mallorca. Las previsiones, no obstante, han fijado objetivos asequibles: alcanzar en tres años los 2 millones de pasajeros y las 100.000 toneladas de mercancía transportada.
Queda por ver cómo se relaciona la instalación con su entorno. Los promotores aseguran que, en un nivel de rentabilidad óptimo, el aeródromo generará 3.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos. En Villar del Pozo, un pueblo de 111 habitantes que convivirá con el aeropuerto a 400 metros de la pista, sólo esperan que los aviones no hagan demasiado ruido.