Desde su apertura, la flamante Terminal 5 del aeropuerto londinense vive sumida en el caos con más de 200 vuelos cancelados
Había sido bautizada como la ‘Puerta al Siglo XXI’. De diseño futurista, la flamante nueva terminal del aeropuerto de Heathrow es fruto de una inversión de más de 6.000 millones de euros, y cuenta con tecnología de última generación para acoger a más de 30 millones de pasajeros al año. Pero su inauguración ha resultado ser un fiasco.
Desde el jueves, su primer día de funcionamiento, se han cancelado más de 200 vuelos y ha causado el desaliento a miles de pasajeros. Muchos de ellos se han quedado estancados en el aeropuerto durante horas. Para hoy están previstas las cancelaciones de 37 vuelos más y los severos retrasos pueden prolongarse durante la próxima semana.
Un moderno sistema de facturación y traslado de equipaje parece haber sido el principal causante del caos. Tiene capacidad para trasladar 12.000 maletas por hora a lo largo de una cinta de 18 kilómetros de extensión. Pero el complejo mecanismo informático que permite el funcionamiento del sistema ha causado problemas. Y los trabajadores de la terminal no han dado abasto para solucionarlos.
La jornada más tensa se vivió el jueves. Cientos de pasajeros despegaron sin equipaje, después de esperar horas dentro de los aviones a que llegaran sus maletas. Otros muchos se quedaron en tierra y tuvieron que costearse un hotel o pasar la noche recostados en los pasillos del aeropuerto. Tres días más tarde, siguen produciéndose importantes retrasos en la facturación y miles de maletas siguen desperdigadas, sin dueño, esperando a ser enviadas a sus destinos.
Culpa de British Airways.
La compañía British Airways, que opera en exclusiva en la nueva terminal, ha asumido «la plena responsabilidad» de lo sucedido. Willie Walsh, director de la línea aérea, reconoció «no vivir sus me- jores momentos», pero no se plantea dimitir, puesto que se declaró «dispuesto a solventar los problemas y hacer funcionar la T-5» . Por su parte, la empresa gestora del Aeropuerto de Heathrow BAA -filial del grupo español Ferrovial-, también admitió su culpa en algunas de las incidencias del jueves, aunque responsabilizó a la aerolínea de la mayor parte de los daños.
Las recriminaciones han ido mucho más lejos. En la prensa británica se acusa duramente a British Airways de no haber previsto los fallos en el sistema de facturación y equipaje. Se condena, además, con firmeza la gestión de la crisis. ‘The Times’ culpa al director de la aerolínea de haber estado «ausente» durante las horas de máximo caos, y de no haber facilitado información a los pasajeros cuando éstos la solicitaban. El mismo rotativo sugiere que British Airways tendrá que pagar indemnizaciones de hasta 7.000 euros por pasajero, por haberse negado a costear el importe total de las habitaciones de hotel de los viajeros cuyos vuelos habían sido cancelados, un derecho contemplado en la legislación europea.
Irónicamente, la gigantesca terminal, que cuenta con una superficie equivalente a cincuenta campos de fútbol repartidos en cinco plantas, estaba diseñada para acabar con los frecuentes retrasos en el aeropuerto de Heathrow, motivo de continuas quejas. Su costosa construcción, prolongada durante los últimos cinco años, figuraba entre los planes de contar con un «nuevo aeropuerto» para los Juegos Olímpicos de 2012. Hasta la reina Isabel II había acudido a su pomposa inauguración oficial.
Entre los sofisticados avances que contempla la terminal se encuentra un sistema de control biométrico para pasajeros que viajan en vuelos internos. Las huellas digitales de los viajeros son escaneadas en el control de seguridad y a la hora de embarcar, con el objetivo de reducir los tiempos de espera y agilizar los controles de seguridad. Se prevé que en los próximos meses el 90% de los vuelos de British Airways salga y aterrice en la T-5. Los procedentes de España pertenecen al 10% restante que utilizará la T-3.
11/04/2008 a las 05:37
British Airways era la peor de las aerolíneas para perdidas de equipaje.
Se ve que han exportado so forma de trabajar al nuevo Terminal. Todo sigue igual o peor.
Mejor viajar con Virgin o otros