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La feroz pugna por hacerse con los pasajeros del enlace aéreo más frecuentado del mundo ha entrado en una nueva fase. Tras su puesta en marcha el 20 de febrero del año pasado, el AVE Barcelona-Madrid logró rebanar al avión, mes a mes, una parte significativa de la cuota de mercado hasta llegar en septiembre a un paso de superarlo en número de pasajeros. Pero desde entonces las tornas han cambiado. Las aerolíneas han recuperado tres puntos de cuota de mercado en el último trimestre del año pasado hasta situarse en un cómodo 56% gracias a los clientes atraídos por las superofertas que han podido lanzar las compañías por el desplome de los precios del petróleo.

El pasado mes de julio, el precio del barril Brent de petróleo marcó su máximo histórico, muy cerca de los 150 dólares. Dos meses después, ya había caído a 100 y las aerolíneas se aprestaron a retirar el recargo por coste del carburante que habían implantado. Ahora, con el crudo a menos de 40 dólares, pueden encontrarse con facilidad billetes por menos de 70 euros para volar entre las dos capitales la próxima semana. Menos de la mitad de los 175 euros de tarifa de ida y vuelta del billete de tren. El mismo fenómeno que contribuyó a dar alas al AVE nada más estrenarse, frena ahora la euforia de sus responsables.

Los datos de diciembre son los más preocupantes para el operador ferroviario. El tren de alta velocidad perdió más de 20.000 pasajeros respecto a los 210.000 que había transportado en septiembre, mientras el avión logró mantener los 240.000 logrados tres meses antes. Eso se ha traducido en el nuevo reparto del pastel (56 puntos para el avión, 44% para el tren) que han alejado al AVE del ansiado sorpasso.

Si se echa la vista hacia el conjunto del año, el AVE aún está más lejos del avión. Este transportó a 3,6 millones de viajeros, mientras que el tren se quedó en 2,1. Un avance importante respecto al año anterior (los Alvia no llegaron en el 2007 ni al millón de pasajeros), pero que deja al tren con una cuota del 37% frente al 63% del avión.

Los estudios llevados a cabo por Renfe antes de la puesta en marcha del AVE habían apuntado que el global del año 2008 podría cerrarse con una cuota de mercado del 44%, pero no puede decirse de modo rotundo que se hayan incumplido los objetivos. Al fin y al cabo, la entrada en servicio se retrasó dos meses por los socavones de Bellvitge. No arrancó hasta el pasado 20 de febrero, con lo que el cómputo total del año pierde gran parte de su valor estadístico. Hasta que no finalice el 2009 no podrá hacerse una comparativa real de año completo.

Donde el AVE ha superado las previsiones de sus responsables es en el conjunto del corredor, que incluye también las paradas en las estaciones intermedias. Aquí ha transportado a 5,8 millones de viajeros, el doble de lo previsto, quizás porque en las distancias intermedias es donde el AVE no tiene rival. El avión no compite en este terreno y la rapidez respecto al coche o al autocar no tiene parangón, mientras que las tarifas son más asequibles al ser más cortos los trayectos.

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