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Airbus A380.A Adrián García Aranyos se le va a retrasar unos meses más el vuelo de pruebas de un avión, que todavía no ha cogido, pero que sigue muy de cerca: el del nuevo aparato volador de Boeing, el flamante modelo 787 Dreamliner.

El fabricante estadounidense ha anunciado que habrá que esperar seis meses más para los vuelos de pruebas de su nueva gran apuesta por problemas en la instalación de programas informáticos y en el proceso de ensamblaje. Además, los plazos de entrega se verán afectados sensiblemente.

Es la primera vez que Boeing tiene que hacer un anuncio de este tipo. Siempre ha sido un alumno aventajado a la hora de cumplir con las fechas en sus compromisos en comparación con su rival europeo del sector, el fabricante Airbus.

La compañía europea, propiedad del consorcio aeronáutico EADS, entregará el próximo lunes el primer «superjumbo» A380 a la aerolínea Singapore Airlines, tras año y medio de demora.

El jefe de aviación civil de Boeing, Scott Carson, ha reconocido que este retraso en las pruebas no afectará a la fecha de entrega del primer avión, prevista para el mes de mayo de 2008, a la japonesa All Nippon Airways. «La entrega es con certeza una etapa crucial y estaremos en condiciones de hacerlo con el primer aparato en mayo de 2008».

Asumido.

Acostumbrado a los retrasos, parece que, en concreto, esta falta de puntualidad en el vuelo de pruebas no incomoda demasiado a Adrián García Aranyos, un joven español de 30 años que vive en Nueva York.

Por motivos de trabajo, Adrián vuela una media de dos veces al mes. Empezó pronto. Explica a LA RAZÓN que «en mi primer vuelo yo tenía 8 semanas de vida y fue un Madrid-Nueva York en la antigua Trans World Airlines en un Boeing 747». Del nuevo 787 Dreamliner, García Aranyos reconoce que «es digno sustituto del 767».

De este aparato de tamaño medio y cabina ancha se espera que tenga sobre todo comodidad. Se trata de un avión de doble pasillo con capacidad para aportar la autonomía de vuelo de los grandes aparatos.

Asimismo, Boeing ha querido aumentar la humedad interior para reducir la sequedad en los aviones junto con la disminución del ruido, que contribuirá a bajar la sensación de fatiga entre los tripulantes. Entre los cambios que incorpora también hay unas ventanas más grandes.

El 787 proporcionará a las líneas aéreas gran eficiencia respecto al consumo de combustible, lo cual repercutirá de manera beneficiosa en el medio ambiente. El avión utilizará un 20% menos de combustible que cualquier otro aparato de su tamaño en misiones similares.

Los pasajeros no tendrán que sufrir turbulencias, ya que los aparatos tendrán unos sensores especiales en la parte delantera del avión. De esta forma, estos sistemas innovadores ayudarán a evitar los movimientos bruscos del aparato en pleno vuelo. La presión de cabina será menor que los 8.000 pies habituales (2.438 metros). Ahora con el 787 se estará a 6.000 pies (1.828 metros).

La respuesta comunitaria.

Aun así, incluso con el retraso, Boeing llega antes que su competidor Airbus. El A350, el futuro rival del Dreamliner, ha tenido que ser sometido a importantes modificaciones para responder a las peticiones de varios clientes de la compañía, que además tendrán que esperar hasta el año 2013.

El A350 es la respuesta del fabricante europeo después de la aparición del 787, cuya puesta en escena se vio como gran amenaza del A330.

La sombra de la polémica planea sobre el proyecto del modelo A350. EE UU se queja de que los préstamos concedidos a Airbus por gobiernos europeos se han hecho en unas condiciones que violarían las leyes internacionales.

El joven español Adrián García Aranyos apunta de ambas compañías que «desde EE UU es difícil volar en un avión de Airbus con aerolíneas norteamericanas, ya que sólo American Airlines los tiene. Y son sobre todo para sus rutas al Caribe, en el caso de esta compañía aérea». Sería muy raro que una europea dominara ese mercado.

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